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La provincia de Toledo produce unos tres millones de kilos de mazapán al año

A un mes de la Navidad, el sector del mazapán toledano afronta la época del año de mayor consumo de este dulce con más optimismo que en los dos años anteriores, en parte porque los funcionarios recuperarán la paga extraordinaria navideña y en parte porque perciben más ilusión en la sociedad. La provincia de Toledo produce unos tres millones de kilos de mazapán al año, aunque con diferencia entre las grandes empresas, como Delaviuda (Sonseca); las de mediado tamaño, como Mazapanes Peces (Consuegra), y los obradores como Santo Tomé, en la capital.

El presidente de la Indicación Geográfica Protegida (IGP) «Mazapán de Toledo», Cándido Peces, explica que esperan que esta próxima campaña navideña «sea algo mejor» que el año pasado, sobre todo por la «recuperación económica general del país» y porque los funcionarios han recuperado su paga extraordinaria de Navidad. «El año pasado afectó bastante el recorte de la paga extra al sector del turrón y el mazapán», dice Peces.

El sector genera unos dos mil empleos en la provincia de Toledo, según datos de la Asociación provincial de Fabricantes de Turrones y Mazapanes, con muy pocas empresas de gran tamaño -un ejemplo es Delaviuda- y un buen número de pymes de diez, sesenta o cien empleos.

Entre las de mediano tamaño, está la empresa de Cándido Peces,Mazapanes Peces, de Consuegra- que cuenta con una plantilla de 60 trabajadores y elabora una veintena de productos. «En mi empresa observé el año pasado que todos mis clientes compraron, pero moderaron el consumo y en vez de comprar dos kilos de mazapán compraban uno», indica el gerente de Mazapanes Peces.

La zona de producción de la IGP «Mazapán de Toledo» es toda la provincia de Toledo, en municipios como La Mata, Consuegra, Sonseca o El Carpio de Tajo, y engloba a una decena de empresas.

En cuanto a la ciudad de Toledo, uno de los obradores artesanales de referencia es Santo Tomé, fundado en 1856 por Francisco Martínez y que está gestionado por la sexta generación y permanece en el mismo inmueble del siglo XVII, en plena judería.

Inés Gárate, gerente de Santo Tomé, indica que la plantilla del obrador alcanza los 42 empleados fijos, con una media de antigüedad de 26 años en la empresa, y 30 fijos-discontinuos que han comenzado a trabajar la pasada semana.

Uno de los veteranos maestros del mazapán en esta empresa es Rafael Agudo, que lleva cuarenta años en Santo Tomé y es el experto repostero en elaborar las ánguilas. «Creo que el 90 ó el 95 por ciento las habré hecho yo», asegura.

La producción anual de este taller se sitúa en los 50.000 kilos de mazapán, aunque en los veinte días previos a Navidad producen «casi lo mismo» que durante el resto del año. Y los días «punta» la molienda llega a los 350 kilos diarios. El mazapán de Santo Tomé no lleva conservantes, lo que lo convierte en un producto «muy sensible», y esto también hace que este obrador no haya dado, de momento, el salto a la exportación. «A lo mejor la siguiente generación da el salto a la exportación», asegura Gárate, quien agrega que esta temporada «se presenta con un poco más de ilusión que en los dos últimos años».

En cuanto a las grandes empresas, Delaviuda afronta la campaña navideña «con mucho trabajo y mucho esfuerzo», esperando que mejore la situación, según indican fuentes de esta empresa familiar que nació en 1927.

Delaviuda exporta a 70 países sus productos y desde el año 2009 ha incrementado su plantilla un 27 por ciento. «No sólo no estamos descontratando, sino que nuestra plantilla ha aumentado», señalan desde la empresa, que destaca el incremento de las exportaciones.

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